Crédito es un concepto muy amigo del capital. Capital es la base del Capitalismo. Consumo es la transacción que da sentido a ello.
Jugar con las palabras como a un tetris de piezas sintácticas, moldeando el sentido de la argumentación, es una actividad que es droga del erudito, también del demagogo que pretende llevar a su terreno la finalidad de una lógica tan subjetiva como lo es uno mismo.
Cuando el socialismo llegó a España como poder de facto, incluso gobernante, la sociedad dio un vuelco. Por primera vez en muchos años las riendas económicas y culturales dejaban de pertenecer a la vieja herencia franquista que había quedado en la derecha, liberal y conservadora, y ahora era la izquierda el nuevo norte, la nueva ilusión de un pueblo confiado a un líder de carisma y talante. Aquel proyecto fracasó, y el país como un solar, volvió a manos de los herejes de la libertad y el progreso, quienes con astuta corrupción y populismo, volvieron a levantar una nación, en realidad, por adherencia cuaci-espontánea a la corriente post-crisis y de crecimiento de los países desarrollados y pertenecientes a la Unión.
El ICO, Instituto de Crédito Oficial, nació como un organismo dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, con la finalidad del apoyo a empresas para su desarrollo y crecimiento, especialmente aquellas alejadas del sector primario, más bien " modernas ", como la industria cinematográfica, la tecnológica, del Medio Ambiente, del transporte, etcétera, y por estos últimos años, desarrollada para promover y conceder ayudas individuales a jóvenes ciudadanos para acceder con facilidad a un ordenador o un carné de conducir.
El nuevo Gobierno socialista, engrandecido y con la boca bien llena, se jactaba no sólo de haber conseguido una sociedad más justa e igualitaria al apoyar a homosexuales en su unión y la adopción de hijos, al sacar tropas de lugares en guerra ilegal, al gestionar desde hace años una ley para el tan ansiado aborto cubierto por la Seguridad Social, sino de que cualquier ciudadano de a pie, independientemente de su entidad subyacente a un colectivo, podría conseguir cualquiera de estas necesidades fundamentales de los tiempos que corren.
La gran mentira era evidente, y el pueblo engañado con leyes preciosas, acudía a cajas y sucursales bancarias a ver cómo éstos, intermediarios forzosos, negaban sus peticiones por el simple hecho de ser pobres, bien ante la falta de aval, bien porque sus ingresos no cubrían las expectativas de confianza y solvencia que todo creditum requiere.
La etimología es clara, y el análisis de las palabras más. Por mucho juego que queramos darles, las ayudas sazonadas de créditos ya venían dándose desde hace años por los monstruos de la divisa, a ricos y empresarios, a nóminas, que no a individuos, y si prefieren, personas.
...feudalismo, capitalismo, socialismo, comunismo
ResponderEliminarasi deberia ser la evolución politica....
lo que lo frena es siempre el propio egoismo, que hace fallar las teorias de los grandes filosofos como marx....
vivimos en la mierda de la realidad, acceptalo!