Con la continua venida de la modernidad a las sociedades de los pueblos desarrollados, y junto con ese fenómeno destructivo de la identidad que es la Globalización, los canarios hemos visto cómo nuestras costumbres están perdiendo arraigo a una velocidad exponencial, llegando a palpar cómo muchas manifestaciones están al borde o incluso inmersas en la extinción.
A mi entender, estamos obviando una de las armas más eficaces para erradicar este cáncer, y que es acudir al patrimonio intangible, especialmente, aquel que guardan como conocimiento y vivencia nuestros abuelos, y que por desgracia pero sobre todo porque somos materia orgánica que se oxida, tiene fecha de caducidad. Sin duda alguna, no todos los testimonios son válidos, por lo que es nuestro deber contrastarlos y construir siguiendo una dinámica restrictiva y evaluadora estos aspectos de la cultura que se encuentran en estado de alerta en pro de su rescate.
Somos además un colectivo tan cuantioso, fragmentado y heterogéneo que es muy complicado que nuestra actitud de grupo conforme en muchos casos una expresión verdadera y espontánea de folclore. Es más, muchos de nosotros tenemos a nuestras costumbres como una forma de ocio, aplicándolas tan sólo en aquellos momentos en los que usamos nuestro tiempo libre. Probablemente la mejor manera de ayudar a nuestra cultura con el rescate de las costumbres perdidas arriba mencionadas y de empezar a vivir y sentirnos canarios convirtiéndose en una cualidad prácticamente innata es acudiendo en nuestra individualidad a los pueblos, favoreciendo la fluidez de la expresión natural de nuestras gentes y aprendiendo para luego recogerlo y transmitirlo a nuestros hijos en esta época en la que todo esto no es más que un trabajo a contracorriente.
Si bien no podemos entender esto como una actividad de contexto hacia el rescate, desarrollo y preservación de nuestro patrimonio cultural e identificatorio, no podemos mejorar nuestra calidad individual como pueblo para que en su integración, mejore el colectivo que tan orgullosamente formamos. Al y fin y al cabo, se trata de un mero proceso de optimización del recurso humano.
ya me gustaría tener a mi la mitad de vocabulario...
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